domingo, 25 de noviembre de 2012

LA ESCRITURA DE UNA OBRA PARA MARIONETAS O TÍTERES







5° GRADO. BLOQUE II. TEATRO

Aprendizaje esperado: Escribe una obra de teatro para marionetas o títeres con un tema de su interés.

Eje de apreciación: Selección del espacio, situación, conflicto, argumento, personajes, desenlace y tema para escribir una obra de teatro de un género.


PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA ESCRIBIR UNA OBRA DE TEATRO

external image Teatro1.jpgUna obra de títeres es, fundamentalmente, una obra de teatro. Si deseamos escribir una obra para títeres debemos pues respetar los mismos principios que usa el teatro para dramatizar una historia.

La historia es entonces, nuestro punto de partida. ¿Qué queremos mostrar? ¿Un cuento, una leyenda, una fábula, un suceso real? O ¿queremos inventar la historia?

Lo segundo es determinar el conflicto. El conflicto es lo más relevante, no solo de la obra de teatro, sino de cualquier obra de arte. El conflicto es eso que atrae la atención del público y que lo hace permanecer durante todo el tiempo que dure la representación. Al conflicto podemos definirlo como un encuentro de voluntades. Si un hombre desea mucho tener un hijo, pero su esposa no lo desea, ahí hay un conflicto. Entre más humano, cercano, reconocible y hasta cotidiano sea el conflicto, mayormente se sentirá atraído el público.

Habrá luego que elegir y describir a los personajes. Uno de ellos deberá vivir la historia y el conflicto, ese será nuestro personaje protagónico. Otro, vivirá paralelamente la historia, pero será el generador del conflicto, ese será nuestro personaje antagónico. Los personajes que rodean y acompañan al protagónico y al antagónico en diversos momentos de la historia serán los personajes secundarios. Ese personaje que solo aparecerá para, voluntaria o involuntariamente, darle un giro a la historia, será el personaje pivote. Aquellos personajes que están, pero que no intervienen ni determinan la historia (a favor o en contra) serán los personajes figurantes.

Es necesario determinar, no solo las características físicas de cada personaje, sino también su carácter, sus formas de comportamiento, su situación económica, su posición social, su preparación académica, su profesión, su ideología etc. ¿Porqué? Por que cuando los personajes se relacionan entre sí o reaccionan a los eventos de la historia deben hacerlo lógicamente, dependiendo de sus características particulares.

Para que la historia que queremos presentar sea bien entendida por el público, es necesario dividirla. Primero que nada haremos el planteamiento, o sea, mostraremos donde ocurre la historia, quienes son los involucrados, de qué se trata el conflicto, etc.

Luego, cuando todos sepan los antecedentes necesarios, dejaremos que la historia empiece a ocurrir. Aquí debemos hacer que las cosas se vayan complicando tanto que habrá un momento en que parezca que no es posible que se resuelva el conflicto. En esta parte, tendremos al público tan interesado en lo que está presenciando que habrá olvidado que sólo está viendo una obra de teatro. Este es el momento de resolver el conflicto. Al primer momento se le llama clímax, al segundo, desenlace.

Las obras de teatro no están hechas para ser leídas, sino para ser representadas. Por tanto, el guión de la obra se escribe para los actores, el director, los técnicos y el resto de los que participarán en la representación.

Para los actores, es fundamental saber qué van a hacer y qué van a decir durante la representación, así que los parlamentos y las acotaciones se usan para hacérselo saber.



Como el director, el escenógrafo, y los técnicos necesitan saber cuántas unidades de la historia se contarán, el guión se dividirá en Actos. El guión también se divide en jornadas. Cada jornada corresponde a un día de la historia. Los personajes necesitarán (por ejemplo) tantos cambios de ropa, como jornadas hay en el guión. Otra división clásica es por escenas. Las escenas se identifican mediante la entrada y salida de personajes así, los actores, podrán organizarse mejor al programar sus ensayos porque siempre sabrán cuáles personajes están en las escenas que se quiere ensayar.

PRINCIPIOS DE LA REPRESENTACIÓN ESCÉNICA QUE SE DEBEN TOMAR EN CUENTA AL ESCRIBIR UNA OBRA TEATRAL PARA TÍTERES.

Ya hemos dicho que las obras dramáticas se escriben para ser representadas. La manera y los recursos con que se van a representar determinan, de manera importante, el estilo y la forma en que se va a escribir el guión.

Aunque los principios fundamentales que describimos antes se deben respetar, la representación mediante títeres plantea diferencias sustanciales yen comparación con la representación con actores.

Si bien, los actores carecen de las capacidades de movimiento extrahumano y de las posibilidades plásticas y simbólicas que tienen los títeres (ya que son, al mismo tiempo, recurso expresivo y recurso interpretativo), los títeres, por su parte, carecen de la extensa variedad y del dinamismo expresivo que los actores tienen en sus recursos gestuales y corporales.

Escribir una obra para títeres implica conocer los alcances y las posibilidades expresivas de los títeres que, en concreto, van a usarse en la representación, en base a su técnica de construcción y manipulación.

“Toda técnica facilita determinados aspectos y se hace inadecuada para otros:
¡Qué cómodo resulta volar para una marioneta, y qué difícil para un títere de guante! ¡Con qué facilidad puede surgir del suelo un muñeco de guiñol...!
external image IMA.GIFMontar a caballo es bastante sencillo para un títere de ejes superiores, basta con que salte sobre él; pero resulta chocante o ridículo para un títere de guante, que debe entrar, desde abajo, por la tripa vacía de la montura o saltar sobre ella, desde detrás, echando las piernas -si las tiene- por delante. Los títeres de mesa, también llamados bunraku -el teatro tradicional japonés a través del cual se conocieron en Occidente-, pueden volver el cuello con facilidad; pero ese gesto es mucho más embarazoso y antinatural para una silueta o una sombra, que girará la totalidad de su cuerpo -bien es cierto que esos gestos grotescos y toscos son en buena medida la esencia de nuestro teatro-.”
(LOS TITIRITEROS DE BINEFAR. 2009)*

En la escena, actores y títeres buscan la veracidad, la sinceridad. Sin embargo, sus características físicas e interpretativas los hacen requerir contextos muy particulares. Un actor, aún en la escena más inverosímil y onírica será extremadamente más realista que un títere inmerso en la escena más naturalista. Porque el actor es el retrato de un personaje y el títere es la caricatura de un personaje.

Así pues, las escenas para títeres deben ser más sintéticas, más escuetas, más visuales.

El teatro de sombras, por ejemplo, suele usarse para crear poesía visual, donde la palabra es el recurso menos presente. Hay títeres creados casi de manera exclusiva para hablar (los bocones), mientras que hay otros creados para provocar impacto como las mojigangas. Los títeres de trapo son más elásticos y manejables mientras que los de cartón son más tiesos.

Las marionetas fueron creadas para ser manejadas con hilos y tienden a representar sólo el movimiento corporal. Los títeres improvisados usan las características visuales de los objetos para representar caracteres o emociones.

Para escribir una obra de teatro, el dramaturgo sólo tiene presentes algunos rasgos necesarios de cada personaje, pero escribe la obra para actores genéricos. Para escribir una obra de títeres, por el contrario, el dramaturgo debe tener presente siempre a los títeres concretos con que se va a realizar la representación, de lo contrario, su obra no podrá ser representada eficazmente.


















Fuentes:

Eje de expresión: Elaboración de la escritura literaria de una obra para su representación con títeres o marionetas.

Actividad 1. Vamos a escribir una obra de teatro para títeres. Para ello, debemos tratar de respetar al máximo los principios fundamentales descritos en el artículo. Pero, cuando lleguemos a la elección y descripción de los personajes, vamos a tratar de representarlos pensando en títeres concretos.

Hacer un boceto o una descripción aparte donde aclaremos todas las características (sobre todo de movimiento) que debe de tener, hará que nuestro texto dramático sea más preciso y específico cuando anotemos las acotaciones de movimiento o cuando vayamos planteando las acciones escénicas de los personajes.

Cuando hayan terminado de escribir su obra, envíenosla aquí. Con gusto les daremos nuestra opinión y, si así lo determinan, podemos devolvérselas para que las corrijan o podemos publicarlas cuando sientan que ya están terminadas.

Eje de contextualización: Reflexión acerca del tipo de público al que va dirigida la obra.

Cuando vemos una película en la televisión, antes de iniciarla ponen una cortinilla con su clasificación. Porque puede ir dirigida para todo tipo de público, pero también puede ser solo para adultos o solo para niños. La clasificación depende del lenguaje que usan los personajes, del tipo y la cantidad de violencia o de realismos, etc.

Actividad 2. Vamos a leer las obras que escribimos. Cada autor mostrará su obra ante todo el grupo y, el grupo, será quien determinará a qué tipo de público está dirigida la obra. Por supuesto que los autores pueden expresar a quién deseaban dirigir su obra cuando la escribían, pero el objetivo es que escuchen los argumentos del grupo para clasificarla como la clasificaron.

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